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Mente extendida.

¿Hasta el infinito y más allá?

 

Martes, 27. mayo 2025

IIS- Fundación Jiménez Díaz, Madrid.

Resumen-post del seminario

(María-José Trujillo Tiebas)

 La primera charla la impartió Pedro Garcia Ruiz Espiga que nos habló del cerebro como un órgano desarrollado por la evolución durante 500 millones de años. En muchas ocasiones ha sido comparado con un ordenador o las herramientas actuales de IA (inteligencia artificial), que son mecanismos creados por el propio cerebro humano. Ambos presentan semejanzas y grandes diferencias tanto en sus COMPONENTES, ARQUITECTURA, REGLAS DE COMPUTACION, TIEMPO DE RESPUESTA, MEMORIA y CONCIENCIA.
El CEREBRO ARTIFICIAL es una inmensa base de datos disponible que actúa con enorme rapidez, que no se borra, y que se almacena en comparación con el CEREBRO ORGÁNICO que es una inmensa base de datos distribuida en varios niveles, que continuamente se renueva, se borra y se sobre-escribe.
LA IA sigue normas fijas, el programa no cambia a no ser que lo modifiquemos siguiendo reglas -en principio predecibles- que dependen exclusivamente de la calidad de los datos y algoritmos con los que es entrenada. El cerebro humano, no siempre sigue reglas predecibles, es un “tramposo” y en él se produce el efecto Eureka (comprensión repentina e inesperada de la solución a un problema, a menudo tras un periodo de bloqueo mental). Además, el cerebro humano está asociado con la consciencia y la experiencia subjetiva, lo que implica integrar emociones, percepciones y presentar autoconsciencia.
Lo que nos hace progresar como humanos no son las respuestas sino las preguntas que nos hacemos y aunque los mecanismos artificiales son mejores para resolver problemas ya conocidos, el cerebro humano a pesar de ser más lento, es muy bueno para los problemas por descubrir, para resolver lo inédito y lo desconocido.

A continuación, Emiliano Bruner nos habló de la cognición (mente) como un proceso interrelacionado, CEREBRO– CUERPO- AMBIENTE. La mente está estructurada según el ambiente físico, depende de la experiencia del cuerpo, del contexto, presenta integración entre organismo y ambiente, está vinculada a la acción y está repartida entre el sistema biológico, cultural y social, es decir incluye elementos externos al individuo.
Nuestro cerebro dispone de la capacidad de integrar un objeto (herramienta) en el esquema del cuerpo, delegando funciones cognitivas (como percibir, calcular, analizar, almacenar …) a elementos periféricos y extrasomáticos.
Nos habló de la atención como la habilidad de sostener un proceso cognitivo en el espacio y en el tiempo, independientemente de elementos distractores o estímulos conflictivos, internos o externos. La atención es un “factor limitante” en el desarrollo y en la evolución del proceso cognitivo.
Nuestra red neuronal nos ha permitido desarrollar la imaginación, crear expectativas, tener recuerdos. Es decir, volver al pasado y proyectar el futuro. De tal manera que si nos desconectamos del presente y volvemos al pasado tendremos recuerdos, remordimientos, angustias, nostalgia, pero si viajamos al futuro padeceremos preocupaciones, miedos, dudas e incertidumbre. Podría decirse que desde la perspectiva etológica humana, nuestra ansiedad ontológica es algo “universal en los humanos”. Somos monos inteligentes, y tristes y eso es lo que nos hace humanos. Padecemos de un desequilibrio evolutivo por exceso de “vagabundeo” debido a un defecto de control atencional, sin embargo el desarrollo del lenguaje nos ha permitido como humanos sostener un proceso cognitivo en el espacio y en el tiempo.

El filósofo Fernando Broncano abundó en estos conceptos desde una perspectiva más filosófica en donde los conceptos Yo, Ego y consciencia, en general se usan como sinónimos, a pesar de no representar lo mismo. Presentó unas ideas básicas describiendo el conductismo, en el que no existiría mente, ya que toda conducta respondería a estímulos, mientras que en el cognitivismo en la que la mente procesa símbolos como patrones de información para guiar la conducta. La IA sin embargo funcionaría en base a probabilidades sin “sentido”. La existencia separada de una mente sería incompatible con una mente extendida, que significaría una continuidad mente-cuerpo, lo que a su vez significaría una encarnación de la mente, o dicho de otro modo que el cuerpo piensa. Como ejemplo de las posibles fases de externalización del cerebro expuso la escritura.
El interés que ha suscitado las presentaciones nos animan a, entre otras ahondar en siguientes seminarios en el problema mente- cuerpo.

Haciendo click aquí o sobre la portada, podrá dispondrá de más información sobre este libro de uno de nuestros ponentes.

Nuestros seminarios son visitados por un número ideal de asistentes para este formato de seminarios de entre 25 y 30. Son interesados, entre otros, de los campos de Biología, Medicina, Antropología, otras Ciencias de la Salud, pero también de las Humanidades.